Los jugadores no quisieron hablar con los medios de comunicación y le agregaron presión a una situación que ya no lo necesitaba.

Silenzio stampa es una frase que el Coco Basile transformó en cábala durante su primer exitoso ciclo en el club. Lejos de esa época de gloria, hoy en Boca se ha vuelto a utilizar, no como algo literal, sino como un símbolo de la cancelación de la rueda de prensa programada para este miércoles en la que iban a hablar dos jugadores del plantel. La caída en el Superclásico generó que por primera vez en el año la prensa no pueda hablar con los futbolistas, aún si estaba pautado que sí suceda.

El dramatismo exagerado por la derrota nace desde Boca y se potencia en el afuera. Ayer Juan Román Riquelme fue muy claro con la postura que deberían tomar los jugadores: “El rival fue superior y punto. Ahora hay que pensar en ganar el domingo y nada más”. El omitir los micrófonos solo sirve para que los medios grandes puedan llenar horas de contenido basado en polémicas vacías, aumentándole presión al duelo contra Newell’s de este fin de semana.

Habrá que esperar al viernes para ver si Guillermo mantendrá esta postura de los jugadores o si él sí responderá a los medios como le es habitual.