Te contamos los detalles detrás de lo que fue otra gran actuación del único grande.
Boca Juniors derrotó por 2-1 a Universidad Católica en Chile y tuvo un gran comienzo en la Copa Libertadores 2026. Lo hizo con una actuación colectiva genial y gracias a los golazos de Leandro Paredes y Adam Bareiro.
Para este encuentro Úbeda apostó por el que se supone que es el once titular. Lo hizo devolviéndole su lugar a toda la línea defensiva que descansó contra Talleres. Lo mismo para Leandro Paredes – en su debut absoluta en cancha en Copa Libertadores – y a Santiago Ascacibar, quienes ingresaron en Córdoba pero fueron resguardados por el entrenador.
Pese a ser un primer partido de fase de grupos el ritmo y la intensidad en la fricción se pareció más a la de un duelo de eliminación directa. Con 2000 hinchas de Boca en Chile, el equipo se hizo fuerte al intento de rigor de los chilenos en ese arranque, respondiendo con autoridad para ir a meter e intentar jugar. Ahí, tras una buena pared entre Bareiro y Weigandt, donde pareció un penalazo sobre el paraguayo, llegó un rechazo al medio de los locales y Paredes, de afuera del área, clavó un golazo cruzado y abajo que significó el 1-0.
Boca se fue al descanso con el merecimiento del triunfo parcial. Porque el equipo no sufrió situaciones en contra y porque disfrutó de un gran Paredes que, más allá del gol, dejó sólo a Ascacibar en una acción que el arquero evitó el 2-0, porque manejó la pelota constantemente, le bajó el ritmo a los chilenos desde su posesión y porque fue el líder de un equipo que supo jugar ese periodo con solvencia.
Para el complemento Universidad Católica hizo enroque de ex Boca con la salida de Medel y el ingreso de Zuqui, algo que terminó favoreciendo al Xeneize porque Aranda tuvo más espacios. En ese contexto se mantuvo la superioridad del Xeneize, que tuvo un par de ocasiones claras con una que le sacaron de la línea a Ayrton Costa y otra del Tomás que se fue al lado del palo. Los chilenos, por su parte, sólo tuvieron un cabezazo de Zampieri que Brey sacó de manera excepcional.
Y Boca, que seguía mereciendo, tuvo premio. Es que Aranda, aprovechando la ausencia de Medel, se tiró a la izquierda, juntó marcas y soltó de taco para Blanco, quien a la carrera lanzó un gran centro al segundo palo que Bareiro transformó en el 2-0. El paraguayo, que remató sólo y a placer, llegó a su quinto tanto, su tercero al hilo en la misma cantidad de encuentros.
A partir de ahí llegaron los cambios de Úbeda, primero con Herrera por Merentiel y luego con Giménez por Bareiro y Barinaga con Weigandt, armando un 451 con el que buscó desde la posesión dormir el encuentro y conseguir sellar la victoria. Pero ese exceso de cautela puede ser peligroso y es lo que sucedió, porque en una jugada aislada de córner llegó el descuento de Díaz. Acción que el VAR chequeó por un probable offside que pareció, pero que las líneas como siempre son raras.
Úbeda cerró los cambios con Pellegrino por Aranda, pensando defenderse de arriba ante un Católica que amagó más de lo que generó. Lo de ellos fue puro centro y pelota parada que, por suerte, no terminó en nada y que no evitó que llegara esta gran victoria para Boca. El equipo ganó, lo hizo de visitante y dejando una gran imagen de cara al sueño de la séptima.