Te contamos los detalles detrás de lo que es la actualidad del único grande.
Boca se complica solo. Acá no hay enemigos que interfieran en la planificación ni algún poder externo que busque desestabilizar para agrietar la realidad. A 20 de enero, el club no presentó ni un refuerzo, está a punto de perder al que tenía cerrado y el fin de semana debutará en el torneo argentino con un nueve improvisado. A horas del inicio de la temporada oficial, se generó un clima de bronca y decepción por la falta de aciertos en una etapa clave para lo que viene.
¿Qué pasó? Luego de que Boca acordara con Atlético Nacional la compra de Marino Hinestroza, y tras aguardar todo el fin de semana a que enviaran el mail con el permiso de viaje para que el jugador se realizara la revisión médica, en las últimas horas se conoció que los colombianos arreglaron por atrás con Vasco da Gama una oferta superior en lo económico y con una mejor proyección de ganancia ante una futura venta. De esta manera, y enterándose por los medios, la dirigencia del Xeneize se encontró con un problema inesperado en un futbolista que era prioritario y que había sido elogiado hace pocos días por el propio Riquelme.
En paralelo, llegó la confirmación de la lesión muscular de Miguel Merentiel, que tendrá entre dos y tres semanas de baja y se perderá entre cinco y siete fechas del Torneo Apertura. Su ausencia se suma a las de Edinson Cavani y Milton Giménez, dejando a Boca sin un nueve natural para el debut en el torneo. Esto, sumado a que Alexis Cuello sigue en San Lorenzo y a que la dirigencia no cerró ninguna incorporación para el puesto, obliga al cuerpo técnico a improvisar. ¿Será Lucas Janson el elegido? No está claro. De no ser él, habrá que esperar a que juegue Iker Zufiaurre —promovido hoy a Primera— u otro juvenil sin experiencia.
Este último punto también expone una responsabilidad del cuerpo técnico. Úbeda no suele darle lugar a los chicos y, sabiendo que solo tenía a “La Bestia” disponible, no le dio minutos a ningún juvenil en los partidos de pretemporada. Hoy esa decisión pasa factura.
Boca, producto de las lesiones, tiene peor equipo que el que quedó eliminado ante Racing —con una pésima actuación incluida— en la semifinal del torneo pasado. La dirigencia no se movió como debía en un mercado en el que se necesitaba poco y bueno, pero el cuerpo técnico tampoco escapa a la crítica por su nula capacidad de apostar a los bicampeones de Reserva como una herramienta para solventar este tipo de problemas.
El mercado cierra el 27 de enero a las 17 horas, luego de una extensión de una semana. Después de esa fecha solo se podrá incorporar si se vende o cede un jugador al exterior, lo que habilita un cupo adicional hasta el 14 de marzo. El tiempo se acabó. Las necesidades urgen y hay que trabajar para darle al equipo lo que necesita.
El mercado de Boca no es malo: es inexistente. Hay necesidades, hay responsabilidades y hay una obligación clara de crecer para competir de verdad y para que el club vuelva a ser campeón.