El conjunto del Vasco Olarticoechea terminó su participación en la máxima cita del deporte. Una actuación acorde a la crisis que vive el fútbol nacional.
Se terminó la participación olímpica de la peor manera. La Argentina igualó 1-1 con Honduras y no logró acceder a los cuartos de final por diferencia de gol con el conjunto centroamericano. La eliminación fue justa con el rendimiento mostrado en todo el certamen.
El equipo del Vasco Olarticoechea tuvo un penal – antes Rulli tapó uno al final del primer tiempo – que pudo haber cambiado la historia cuando el encuentro iba 0-0, pero Correa lo tiró afuera. Honduras aprovechó ese error y se puso en ventaja cerca del cierre del partido. Martínez de tiro libre, y en tiempo adicionado, puso una esperanza que se escurrió rápidamente con el silbato del árbitro.
Calleri y Pavón no tuvieron una buena actuación y fueron parte de un grupo que nunca se transformó en un equipo. Magallán no jugó ni ante la suspensión de Cuesta, quedándose en el banco para ver cómo Vega ocupaba ese lugar sin aportar mucha solidez. El Vasco Olarticoechea tuvo errores y falló en los cambios. No hay dudas que lo futbolístico quedó en el debe, pero poco más se le puede pedir a un plantel y un cuerpo técnico que tuvo que dar la cara frente a una AFA prendida fuego y que no colaboró en lo absoluto con este sueño olímpico. Esta actuación sirvió para sacarle una fotografía a la realidad que vive hoy el fútbol argentino, ¿habrá una cura?