Te contamos los detalles detrás de lo que fue otro encuentro del único grande.
Boca Juniors superó por 2-0 a Talleres en La Bombonera, fue más que su rival, supo adaptarse a todas las facetas del juego y se metió en los cuartos de final del Torneo Clausura 2025. Miguel Merentiel, que fue la gran figura de la noche, marcó los dos tantos del Xeneize. Ahora se viene Argentinos Juniors, en un cotejo que será difícil por el gran nivel del rival.
Para este partido Úbeda volvió al once que brilló en el Superclásico gracias a los regresos de Lautaro Di Lollo y Milton Giménez, quienes suplieron a Nicolás Figal y Ander Herrera. El equipo no arrancó bien, porque Talleres presionó alto y vinieron varios errores no forzados en salida que provocaron varios remates desde afuera del área de la visita.
De a poco todo se fue equilibrando y, en la única acción clara de Talleres por juego colectivo, Agustín Marchesín respondió de gran manera tapando un remate dentro del área. Ahí, Boca se agrandó y comenzó a tener fluidez en ataque, generando varios córner y empezando a asustar por esa vía. Una que, gracias a la gran pegada de Leandro Paredes, Di Lollo remató de cabeza, la pelota pegó en el ángulo, picó sobre la línea y terminó adentró gracias al empuje de Merentiel. Así, con una de sus armas en este segundo semestre, el Xeneize abría un partido que se había vuelto complejo.
Tras la ventaja Boca mejoró y fue protagonista, pero tuvo que sufrir. Porque en un centro cruzado, Zeballos hizo un esfuerzo defensivo por cerrar pero terminó tocando la pelota con la mano y Zunino cobró penal. La gente enloqueció, empezó a alentar y Marchesín, que recibió una indicación del cuerpo técnico a través de Giménez, se tiró a su izquierda y tapó el remate desde los doce pasos.
Para el complemento hubo un cambio táctico clave por parte de Úbeda. El técnico rompió con el 442 y puso un 433, rompiendo con el doble nueve, soltando a Paredes como interno, y mandando a Merentiel como extremo por derecha. Gracias a eso hubo una pared entre Leandro y Zeballos, un pase para que Blanco se proyecte y un gran centro del lateral al segundo palo que Miguel, entrando desde su nueva posición, remató con facilidad para poner el 2-0.
A partir de ahí llegaron múltiples ocasiones para Boca, que no tuvo suerte por lo errático de Giménez, que ya en la primera parte había errado un pie a mano. Tampoco con Zeballos, que tuvo la mala fortuna que el arquero le tapó el disparo, la pelota le rebotó en su cuerpo y pegó en el palo. Por su parte, la visita juntó gente en ataque y sólo tuvo una con un cabezazo de Girotti en la que Zunino no cobró una clara infracción sobre Costa y que, gracias a un desvío de Marchesín, la pelota pegó en el travesaño.
Úbeda siguió maniobrando con los cambios, con la entrada de Tomás Belmonte por Merentiel en primer lugar. Luego puso a Edinson Cavani y Ander Herrera por Carlos Palacios y Giménez. Por último, hizo regresar a Rodrigo Battaglia y le dio chance a Kevin Zenón, sacando a Paredes y a Zeballos. Ahí, Boca fue apagando el partido hasta que consumó su quinto triunfo consecutivo que lo hace soñar.
Saber sufrir, adaptarse, usar tus mejores armas, brillas y estar cerca de volver a golear. Boca sigue sumando virtudes aún en sus peores momentos e ilusiona con la chance de volver a campeonar.