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Copa Libertadores

Boca perdió ante Ostojich y se terminó el invicto de Úbeda

Te contamos los detalles detrás de lo que fue otra actuación del único grande.

Se terminó el invicto de 14 partidos de Claudio Úbeda. Fue con derrota por 1-0 ante Cruzeiro en Brasil por la Copa Libertadores y con un mal partido de Boca. Pero, fuera de lo futbolístico, hubo una actuación lamentable más de el árbitro uruguayo Esteban Ostojich que perjudica al Xeneize. El juez rompió el partido en el primer tiempo cuando expulsó a Adam Bareiro por doble amonestación, castigando al paraguayo con dos tarjetas injustas en menos de cinco minutos.

Úbeda salió con el once de memoria y Boca en la primera parte tuvo una actuación deslucida. Excesivamente preocupados por tapar espacios y con poco vuelo ofensivo, el equipo pensó más en estudiar a su rival que en lastimarlo. Aún así, cuando aún eran once contra once, Cruzeiro tampoco es tuvo méritos deportivos para destacar. Sacando los primeros diez minutos donde amagó a ser profundo y agresivo en la recuperación, la realidad es que al local no le sobraron ideas ni méritos para intentar asustar a Leandro Brey.

En una primera parte donde pasó poco y nada apareció el protagonismo de Ostojich. El árbitro, que ya perjudicó a Boca contra Mineiro, Alianza Lima y Racing en otras ediciones coperas, hoy se repitió en sus patrones y fue el responsable de romper el partido. Porque luego de amonestar a Gérson en Cruzeiro, a los pocos segundos le inventó una amarilla a Bareiro totalmente injustificable. Lo hizo por localista y para compensar, pero esa mala decisión se agravó cuando a los cinco minutos le sacó otra al paraguayo. La acción fue ridícula, porque el delantero protegió la pelota de espalda y tenía los brazos estirados antes de que el brasilero llegara desde atrás. No hubo más movimiento, golpe ni nada. Pero el juez cobró y no dudó en sacarle la segunda, sabiendo que el VAR no podría intervenir al no ser roja directa.

Luego de eso Boca obviamente quedó con un desventaja enorme en la amplitud del banco y las decisiones de Úbeda no ayudaron. Porque cuando iban quince minutos del complemento, y Cruzeiro no dominaba, buscó resguardarse en exceso con la entrada de Figal por Aranda y Zeballos por Merentiel. Dejó sólo al Chango arriba sin otro jugador de desequilibrio y armó una línea de cinco que, tan metida sobre su área, favoreció la herramienta que Cruzeiro aprovecharía para marcar: filtrar pelotas entre los centrales para intentar maximizar la falta de espacios para tirar el offside. Fue así que Kaio Jorge tuvo un remate que tapó Brey, acción casi calcada a la del 0-1, con la diferencia que el delantero en vez de rematar tocó al medio para que Villarreal – insólitamente libre – anticipara a Figal y convirtiera el único tanto.

La desventaja llegó con pocos minutos por jugar y Úbeda no amagó a intentar un cambio ofensivo para buscar la heroica. Sin herramientas, con actitud y pocas piernas, Boca tuvo un leve intento de cambiar algo que era imposible por estructura en cancha. Se perdió, se jugó mal y hubo rendimientos individuales bajos. Pero no hay que dejar de resaltar lo determinante que fue el pésimo arbitraje de Ostojich en la victoria de un Cruzeiro que necesitaba con urgencia esta victoria. Es el momento de ver realmente para qué esta el equipo, porque tras una gran racha positiva el cómo te levantás de un golpe es aún más importante que el haber llegado a tener un buen rendimiento con viento a favor. Ahora el sábado será una prueba importante ante Central Córdoba en Santiago, donde hay que ir a ganar para esperar que Estudiantes no lo haga y así asegurarse el primer puesto del grupo en el Torneo Apertura.

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