Te contamos los detalles detrás de lo que fue otra pésima actuación del único grande.
Boca Juniors volvió a jugar el mismo partido que hace unos días en La Plata y regaló otra noche decepcionante fuera del escudo de La Bombonera. Fue 1-2 contra Vélez en Liniers, en otro partido mediocre que cuando el rival acierta a pura efectividad, el Xeneize se regala, se vuelve loco y permite más goles gratuitos. Los líderes volvieron a caminar y el cuerpo técnico confirmó por enésima vez su falta de inteligencia táctica ante lo evidente.
Úbeda puso un equipo con características para jugar con un 442, pero utilizando un 433 en el que incomodó a varios jugadores. El primer problema estuvo en el medio, porque Leandro Paredes no quiere o no puede ser interno. No se suelta en ataque y sigue con los mismos vicios de cuando es eje, queriendo sacar la pelota de los pies de los centrales, más preocupado por lanzar en largo que por generar juego o pisar el área. Esto anuló a Delgado, con el que se pisó todo el tiempo, haciendo que ninguno de los dos cumpla la función que debería. A eso hay que sumarle a que los dos extremos se preocuparon más de volver como carrileros que de atacar, manteniendo el capricho de querer inventar a Zenón como delantero, puesto en el que explota todas sus limitaciones. ¿Y arriba? Quedó sólo Merentiel, con toda su apatía a la hora de negarse a ir al choque o pelear pelotas contra los centrales para que los pelotazos de los defensores se conviertan en posesiones.
Así, con errores graves de armado del cuerpo técnico y de actitud de los jugadores, Boca cerró el primer tiempo con un empate sin goles ni emociones. Vélez tampoco hizo mucho y pese a ser local no incomodó nunca a Marchesín. El partido le pedía a gritos a Úbeda que pusiera un delantero por Delgado, no tanto por el nivel del pibe, si no para que Paredes vuelva a su posición, Zenón juegue en el medio y el equipo gane en lógica. No lo hizo, pero sí sacó a Gelini para poner a Zufiaurre, en una variante cero jugada ni justificada.
El partido se rompe por no cambiar ese fallo. Porque tras un pase de Barinaga a Ascacibar en el que anticipa la defensa de Vélez, Delgado sigue al 10 local y de repente lo suelta. Paredes nunca aparece, y cuando lo hace, no toma marca, Milton tampoco, a Blanco le hacen el dos contra uno y el centro del enganche del Fortín termina en asistencia para el 0-1. Un descalabro defensivo amateur que expuso la mala lectura del cuerpo técnico, pero también la desidia de los jugadores a cumplir con roles sencillos y que ameritan lo mínimo de compromiso.
Y, como pasó en La Plata, Boca se descontroló y en cinco minutos pudo haberse comido 4 goles. Por suerte sólo fue otro más, con pérdida en salida, Costa saliendo mal, Paredes regresando al trote y Blanco sin cerrar en diagonal. Pellegrini marcó su doblete y el partido se murió. Las variantes, malas y lentas, de Úbeda no alcanzaron. Romero entró por un Merentiel apático que salió caminando y con mala cara, mientras que Aranda apenas vio minutos y su entrada fue junto a Weigandt, quien suplió a un lesionado Barinaga.
Los pibes, con poco, dieron algo de cara. Aranda fue el único que gambeteó a un rival y Zufiaurre, con un remate de lejos, el autor del descuento de un Boca que ni siquiera peleó por los escasos minutos que agregó Arasa. El árbitro, que fue totalmente localista, dio sólo tres minutos en los cuales Vélez aprovechó para meter un cambio y en el que su arquero se demoró cuarenta segundos en hacer un saque. Fue tan burdo que hasta un niño se hubiera manifestado con bronca ante la terna, pero en el Xeneize se perdió hasta la rebeldía frente a lo obvio y eso no pasó.
Boca se repite en errores, porque el cuerpo técnico no está a la altura y porque los jugadores más diferenciales juegan con la parsimonia de sentirse más que el resto, cuando la realidad es que ningún jugador de este plantel se ha ganado eso. Desde la dirigencia hasta el último futbolista todos están en deuda, es hora de laburar y sacar esto adelante.
eduardo
9 febrero, 2026 at 13:45
nuevamente sopa, lo primero Paredes el unico jugador diferente esta cansado, el otro el chango lesionado, improvisar con delgado muy posicional y paredes se noto la descordinacion,
pero lo mas preocupante la defensa di lollo y costa perdieron nivel y el equipo es bulnerable en el juego aereo, adelante merentiel esta muy bajo futbolistica y fisicamente y zenon a pesar de jugar en su perfil no logra despegar.
Agrandamos por fallas y nivel fisico a un equipo no tan poderoso pero que termino haciendonos precio
Jorginho
11 febrero, 2026 at 08:34
Parece que a nadie le preocupa ese horrible entrenador en el cual radica el problema grave de Boca. Bueno seguiremos acumulando fracasos. Herrón es Bianchi al lado de Úbeda , pero como es barato lo sostienen . Que vergüenza escandalosa tener a este esperpento de D. T.