Ya pasó más de una década de aquel glorioso festejo de Riquelme. Ese día Boca humilló a River por 3 a 0 (Ibarra, JR y Guillermo) y Román patentó un festejo que luego fue utilizado por todo el mundo.
La atajada de Constanzo no pudo evitar que Román gritase su gol. No era uno más, se sentía bastardeado por Macri, no se creía reconocido por su fútbol. Él ya no era el pibito que venía de Argentinos Juniors, aunque eso dijese su contrato, era el mejor jugador del fútbol argentino.
Director de arte y protagonista del film, otra vez el 10 era la figura de un súper clásico. De sus pies nació todo el fútbol de Boca en ese gran triunfo ante River. El penal a Clemente, dejó al enganche de frente a la historia, su remate fue tapado, pero en el rebote cabeceó a la red y generó el delirio Bostero.
Corrió hacio los palcos esquivando compañeros, se paró frente a Macri y puso sus manos como antenas para recibir la ovación. El Chicho Serna corría de atrás, no quería perderser quedar fotografíado en la eternidad. La gente hizo rugir la Bombonera, ellos habían hablado por el ídolo. Riquelme inventó un festejo, pero le dio voz en el silencio, a los jugadores que se sienten insultados.

cris
21 mayo, 2012 at 17:25
Recien entro a la pagina y me encuentro con esta nota GENIAL,me revive el gran momento y todo lo que estanba pasando con Roman-Macri y su complice Ole.
Me gusto muchisimo esta nota que emociona ,como la Bianchi ,hablando de un Roman REAL.Muchas gracias